viernes, 20 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Mito Adaptado - Prometeo
Toda la vida lo creyeron loco. Siempre experimentando con cables, encerrado en su laboratorio, así vivió este hombre. Con la cabeza en las nubes, llegó a crear inventos maravillosos y a dominar incluso el poder de la madre naturaleza.
El inventor consiguió que las palabras lleguen de un lugar a otro por medio de una caja casi mágica. “Es por las ondas radiales”, explicaba siempre a la gente, la cual no entendía de qué demonios hablaba; para ellos eso era magia y punto. Continuó con sus experimentos locos, apartándose cada vez más de la gente.
Frecuentaba un círculo de amigos también científicos, que muchas veces no podían creer las cosas que su amigo contaba. “Estás loco, ¿cómo vas a controlar la energía del rayo a través de un montón de cables?”, le preguntaban maravillados y escépticos. El inventor sólo se limitaba a un escueto “ya lo verán”.
Uno de esos amigos, quien ya se había ganado una excelente reputación como inventor, fue a visitarlo un día a su taller. Allí descubrió que el inventor había logrado lo que el quería más había fallado en hacer muchas veces: Domar la electricidad a través de un flujo de corriente. “Querido amigo, ¿te das cuenta del potencial de esto?”, le preguntó al inventor. Él respondió con su usual tono de soñador: “Claro, que por fin podremos dar electricidad a todo el mundo. Sólo imagínate, si seguimos desarrollando esta tecnología, la energía será gratuita para todos y jamás se agotará”.
El inventor había domado la electricidad y ahora se la daría a la gente. Su amigo, por otro lado, tenía planes diferentes a los suyos. Una noche, fue al laboratorio del inventor y robó los planos de la maquinaria y las redes de cables que servirían para llevar la electricidad a millones de hogares en el futuro. No pasó una semana hasta que el amigo regresará de manera infame a la escena del crimen. Tocó a la puerta y fue recibido por un inventor demacrado físicamente. No comía ni dormía desde que descubrió que le faltaban sus planos, que sus sueños se habían destrozado.
“Nikola, fui yo quien los tomó”, confesó el amigo. “Algo tan importante no puede estar en manos de un genio loco que cree que la gente merece las cosas gratis, ¡imagina el potencial de esto, seremos millonarios!”. El inventor no entendía por qué su confesión, hasta que le ofreció un puesto como socio minoritario en la futura empresa eléctrica que fundarían. “No Thomas, tu no lo entiendes, nada de esto fue pensado en explotar a la gente”, fue la respuesta del inventor a la propuesta. El señor Thomas Alba Edison se levantó, se puso el sombrero, y, antes de salir por la puerta, soltó un escueto “como quieras”.
Nikola Tesla moriría en la bancarrota y tendría que esperar décadas después de su muerte para recibir crédito por su extenso trabajo en el campo de la electricidad.
El inventor consiguió que las palabras lleguen de un lugar a otro por medio de una caja casi mágica. “Es por las ondas radiales”, explicaba siempre a la gente, la cual no entendía de qué demonios hablaba; para ellos eso era magia y punto. Continuó con sus experimentos locos, apartándose cada vez más de la gente.
Frecuentaba un círculo de amigos también científicos, que muchas veces no podían creer las cosas que su amigo contaba. “Estás loco, ¿cómo vas a controlar la energía del rayo a través de un montón de cables?”, le preguntaban maravillados y escépticos. El inventor sólo se limitaba a un escueto “ya lo verán”.
Uno de esos amigos, quien ya se había ganado una excelente reputación como inventor, fue a visitarlo un día a su taller. Allí descubrió que el inventor había logrado lo que el quería más había fallado en hacer muchas veces: Domar la electricidad a través de un flujo de corriente. “Querido amigo, ¿te das cuenta del potencial de esto?”, le preguntó al inventor. Él respondió con su usual tono de soñador: “Claro, que por fin podremos dar electricidad a todo el mundo. Sólo imagínate, si seguimos desarrollando esta tecnología, la energía será gratuita para todos y jamás se agotará”.
El inventor había domado la electricidad y ahora se la daría a la gente. Su amigo, por otro lado, tenía planes diferentes a los suyos. Una noche, fue al laboratorio del inventor y robó los planos de la maquinaria y las redes de cables que servirían para llevar la electricidad a millones de hogares en el futuro. No pasó una semana hasta que el amigo regresará de manera infame a la escena del crimen. Tocó a la puerta y fue recibido por un inventor demacrado físicamente. No comía ni dormía desde que descubrió que le faltaban sus planos, que sus sueños se habían destrozado.
“Nikola, fui yo quien los tomó”, confesó el amigo. “Algo tan importante no puede estar en manos de un genio loco que cree que la gente merece las cosas gratis, ¡imagina el potencial de esto, seremos millonarios!”. El inventor no entendía por qué su confesión, hasta que le ofreció un puesto como socio minoritario en la futura empresa eléctrica que fundarían. “No Thomas, tu no lo entiendes, nada de esto fue pensado en explotar a la gente”, fue la respuesta del inventor a la propuesta. El señor Thomas Alba Edison se levantó, se puso el sombrero, y, antes de salir por la puerta, soltó un escueto “como quieras”.
Nikola Tesla moriría en la bancarrota y tendría que esperar décadas después de su muerte para recibir crédito por su extenso trabajo en el campo de la electricidad.
Adaptación de un cuento - Patito Feo
Toda la laguna estaba hecha una fiesta por el nacimiento de los hijos de la familia Pato. Mamá Pato recibió muchos regalos y Papá una lluvia de felicitaciones por engendrar con éxito 6 patitos que estaban a punto de empollar. Durante el día fueron saliendo del cascarón los primeros 5. Rubios y fornidos, todos hicieron enorgullecer al padre, quien esperaba con emoción al que sería el menor de la camada. Pasaron horas y horas y nada de nada, el cascarón seguía intacto. En la noche se congregaron todas las familias para ver de cerca el acontecimiento, pero el patito nada que salía.
Por fin a las 3 horas se empezó a mover y a descascarar el huevo. De adentro no salió un pajarillo rubio, sino una bola de plumas negra, fea, con el pico medio torcido. Los asistentes, empezando por el padre, estaban desconcertados. Mientras el patito despertaba a la vida haciendo controsiones, la mente del padre se nublaba con un solo pensamiento, que el imprudente señor Rana se encargó de dar a conocer a todos. “¡Cachudo!”, gritóen medio de risas mientras se echaba al piso . ¿Cómo podía tan horrenda criatura venir de él? La furia lo invadió e hizo lo que todo hombre de telenovela mexicana herido de muerte en su orgullo haría en esa situación, largarse.
Mamá Pato hizo lo que mejor pudo para criar a sus 6 hijos sola, pero siempre tuvo problemas con el pequeño Daniel. Sus hermanos lo culpaban directamente por la marcha de su padre y le hacían la vida imposible. Tantos fueron los malos tratos que recibió Daniel, que al llegar a la adolescencia empezó a andar por un camino de perdición del que pocos salen a salvo: se hizo emo.
Pasaba horas y horas escuchando música suicida-depresiva y escribiendo poesías sobre lo injusta y podrida que es la vida. A sus hermanos no les importaba, total, les daba un motivo más para molestarlo. Su mamá se empezó a preocupar, pues oculto tras un enorme cerquillo su hijito se convertía en un ser cada vez más oscuro.
Un día, mientras iba a la escuela, se cruzó con el sapito reggae. Ninguno de los dos tenía muchos amigos, pues todos preferían escuchar a Rana Montana y a los Lombriz Brothers. El sapito trataba de alegrar a Daniel con las tonadas de Bob Marley, pero para resultaban muy alegres para el patito. Los dos se empezaron a llevar cada vez mejor, y el patito poco a poco fue dejando a un lado la moda emo. El sapito siempre le decía “pa, tú con ese color oscuro deberías ser caribeño”. Eso dio mucho que pensar al patito, quien empezó a cambiar las poesías oscuras por rimas urbanas.
Empezó a ir al gimnasio y vestirse con pantalones inmensos que utilizaba colgando de las pantorrillas, exponiendo su boxer a todo el mundo. Empezó a rapear frente a sus compañeros, y el patito gustaba en las fiestas. De a poco se fue haciendo un nombre en las lagunas de alrededor. Cambió su acento y ahora parecía boricua. Usaba cadenas gruesas y anillos en todos los dedos. El patito se convirtió en una estrella.
Luego de muchos éxitos el patito alcanzó el estatus de leyenda por la vía convencional: un tiro de un pandillero que creyó que una canción insultaba a su pandilla. Su familia lo lloró al principio, hasta que un productor de películas se les acercó para ofrecerles filmar una película sobre el legendario Ducuac Shakur. Su madre aún se lamenta porque sí lo quería, sus hermanos porque no recibieron herencia y el padre porque la película hacía hincapié en que era un cachudo.
Por fin a las 3 horas se empezó a mover y a descascarar el huevo. De adentro no salió un pajarillo rubio, sino una bola de plumas negra, fea, con el pico medio torcido. Los asistentes, empezando por el padre, estaban desconcertados. Mientras el patito despertaba a la vida haciendo controsiones, la mente del padre se nublaba con un solo pensamiento, que el imprudente señor Rana se encargó de dar a conocer a todos. “¡Cachudo!”, gritóen medio de risas mientras se echaba al piso . ¿Cómo podía tan horrenda criatura venir de él? La furia lo invadió e hizo lo que todo hombre de telenovela mexicana herido de muerte en su orgullo haría en esa situación, largarse.
Mamá Pato hizo lo que mejor pudo para criar a sus 6 hijos sola, pero siempre tuvo problemas con el pequeño Daniel. Sus hermanos lo culpaban directamente por la marcha de su padre y le hacían la vida imposible. Tantos fueron los malos tratos que recibió Daniel, que al llegar a la adolescencia empezó a andar por un camino de perdición del que pocos salen a salvo: se hizo emo.
Pasaba horas y horas escuchando música suicida-depresiva y escribiendo poesías sobre lo injusta y podrida que es la vida. A sus hermanos no les importaba, total, les daba un motivo más para molestarlo. Su mamá se empezó a preocupar, pues oculto tras un enorme cerquillo su hijito se convertía en un ser cada vez más oscuro.
Un día, mientras iba a la escuela, se cruzó con el sapito reggae. Ninguno de los dos tenía muchos amigos, pues todos preferían escuchar a Rana Montana y a los Lombriz Brothers. El sapito trataba de alegrar a Daniel con las tonadas de Bob Marley, pero para resultaban muy alegres para el patito. Los dos se empezaron a llevar cada vez mejor, y el patito poco a poco fue dejando a un lado la moda emo. El sapito siempre le decía “pa, tú con ese color oscuro deberías ser caribeño”. Eso dio mucho que pensar al patito, quien empezó a cambiar las poesías oscuras por rimas urbanas.
Empezó a ir al gimnasio y vestirse con pantalones inmensos que utilizaba colgando de las pantorrillas, exponiendo su boxer a todo el mundo. Empezó a rapear frente a sus compañeros, y el patito gustaba en las fiestas. De a poco se fue haciendo un nombre en las lagunas de alrededor. Cambió su acento y ahora parecía boricua. Usaba cadenas gruesas y anillos en todos los dedos. El patito se convirtió en una estrella.
Luego de muchos éxitos el patito alcanzó el estatus de leyenda por la vía convencional: un tiro de un pandillero que creyó que una canción insultaba a su pandilla. Su familia lo lloró al principio, hasta que un productor de películas se les acercó para ofrecerles filmar una película sobre el legendario Ducuac Shakur. Su madre aún se lamenta porque sí lo quería, sus hermanos porque no recibieron herencia y el padre porque la película hacía hincapié en que era un cachudo.
martes, 17 de noviembre de 2009
Descripción de mi sala
Es un espacio amplio, con el piso de madera y las paredes blancas. Al entrar después de la casa ha estado desocupada y cerrada por un tiempo, se siente el olor a humedad. Las paredes tienen manchas descascaradas de pintura. Cada sonido produce un eco algo apagado por la falta total de muebles. En el medio reposa un colchón que hace las veces de mi cama y medio tiempo como mueble para ver la televisión. La computadora es la principal decoración de este espacio algo vacío, al que le falta algo. Se siente muy solitario para ser una sala de estar.
Oveja Negra
Hedonismo puro y del bueno
En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
De ahí surgió la tadición de poner cada 7 de enero una velita de cumpleaños a los pies de la estatua. Todo en honor del más grande escribidor jamás nacido en el ombligo del mundo.
En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
De ahí surgió la tadición de poner cada 7 de enero una velita de cumpleaños a los pies de la estatua. Todo en honor del más grande escribidor jamás nacido en el ombligo del mundo.
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