miércoles, 9 de diciembre de 2009

Thrillseeker

Juan jamás se impresionó con nada. Desde niño intentó sorprenderse, pero nada. Sus padres lo llevaron a ver a Papá Noel cuando tenía cinco años. Sentado en el regazo del barbuo impostor, ni tuvo otra reacción que jalar la barba falsa para constatar sus sospechas. Le resultó gracioso que la barba fuera verdadera, pero definitivamente no lo impactó.

De adolescente, cuando sus amigos empezaron a fumar, él llegó a fumar una cajetilla diaria sin perder su mítica velocidad para el futbol. Mientras sus compañeros, agotados de besuquearse con la Diva Nicotina, jadeaban pidiendo el cambio, Juan seguía en la cancha recuperando balones desde la defensa para luego dejar el polvo a los rivales y anotar magníficos goles. Como buen futbolista, desarrolló un festejo característico: ir a la banca a pegarse una pitada y echar el humo en la cara de sus compañeros.

Con el alcohol le pasó igual. Hasta graduarse tuvo que cargar a sus compañeros cuando lo desafiaban a un “pecho a pecho” . Su tolerancia al trago era tal que su padre comenzó a indagar si tenían algún linaje irlandés o finlandés.
De universitario siguió buscando algo que pudiera con él, con sus ganas de impresionarse. Pasó por las drogas recreacionales pero ni cuando porbó hongos y la señora de un cuadro se sentó a su lado para pedirle que la reemplazara un rato en el lienzo sintió impresión alguna. Probó de todo: tatuajes, salto bungee, la homosexualidad, pero nada.

Una chica había logrado mantenerlo interesado lo suficiente para buscar el salto de fé definitivo: el matricidio. La besó con convicción y sin chistar en el altar ante la mirada chuchacosa de sus padrinos. Probó el adulterio, intentó pelear con su esposa, pero seguía sin encontrar aquello que lo dejara sin aliento. El día que nació su primer hijo y cuando lo cargó en brazos se dijo a sí mismo: “¿qué tiene de especial un saco de piel y huesos chillón?”, sintió que tocaba fondo.
Fue en ese mismo hospital, mientras cuidaba a su esposa, cuando escuchó a un doctor explicarle a una familia que su hijo no había sufrido al suicidarse desde la cima de un edificio, porque la impresión siempre les causa un paro cardiaco antes de tocar tierra.

Sin chistar subió a la azotea y se paró en el borde. Se dejó caer cual saco de plomo y al tocar tierra supo que nada lo emocionaría. Ni la caída, ni ver un cuadro de Jackson Pollock pintado con sus órganos en el pavimento en los pocos segundos que tuvo.

Mon amie mate



-Mamma mia ragazzo, mírate. Acabas de ganar el campeonato y estás aquí, todo solo y borracho en un bar cualquiera. ¿Qué te pasa?
Mike no quiere levantar la cabeza de la barra. Lleva horas bebiendo. A su lado reposa un trofeo con la leyenda “Mundial de Fórmula 1 1958”.
-Peter, Don Enzo, es Peter-. Balbucea desde su letargo con voz de haber llorado.

Reuters- La Scuderia Ferrari ha confirmado a sus cuatro pilotos para la temporada 1956 del mundial de Fórmula 1. Liderando el equipo estará el múltiple campeón mundial Juan Manuel Fangio. Acompañando al argentino estarán los veteranos italianos Eugenio Castellotti y Luigi Musso. El joven británico Peter Collins cierra un cuarteto que promete dar mucho de qué hablar en las pistas.

-Ese bambino tenía espíritu. Apenas entró a la fábrica se empezó a ganar a la gente. Ese Fangio era un gran piloto, pero arrogante como buen argentino. Sírvame un vaso a mí también per favor.
Se quedan en silencio un buen rato hasta que Mike reacciona.
-Mon amie mate tenía pelotas, no se dejaba ningunear.

Reuters- Dos victorias consecutivas en Bélgica y Francia sitúan a Peter Collins, debutante con Ferrari como líder de la actual temporada de fórmula 1. Su co-equipero, Juan Manuel Fangio, le sigue de cerca los pasos a escasos 5 puntos a falta de tres rondas para la finalización del mundial.

-Nunca he visto a alguien festejar dos victorias de esa manera.- Dice el viejo italiano mientras sorbe de su vaso, brindando al aire. –Ustedes, par de stronzos, sí que sabían festejar.
Mike deja escapar una pequeña risa sin querer.
-La cara de Fangio en esas dos carreras... priceless.
-Vaya respuesta que le dio….

Reuters- A falta de un Gran Premio para la definición del campeonato mundial de fórmula 1 1956, Juan Manuel Fangio llega como favorito al haber recortado la diferencia con el joven Peter Collins. Dos victorias en Silverstone y en el temido Nordschleiffe por parte del argentino y dos retiros consecutivos del británico, han colocado al múltiple campeón 7 puntos por encima de su compañero de equipo. Fangio sólo perdería el campeonato en caso de un retiro y una victoria de Collins.


-Monza, jugábamos de local bambino. Los tiffossi estaban todos alegres porque el campeón iba a ser un piloto Ferrari.
-Y este terco lo hubiera sido. Yo sigo con la duda, ¿se lo ordenó usted o en serio lo hizo por voluntad propia?

Reuters- El argentino Juan Manuel Fangio conquistó su cuarto título mundial este domingo en el Autódromo Nazionale di Monza al llegar en segundo lugar en un Gran Premio atípico.
A falta de 16 vueltas, el argentino se vio forzado a retirarse de la carrera por una falla mecánica. La Scuderia ordenó a Luigi Musso que entregase su bólido a Fangio para que este pudiera seguir en la lucha por el título. El italiano se negó rotundamente y Fangio perdía la esperanza.
Fue entonces cuando entró a repostar el británico Peter Collins, quien marchaba en un cómodo segundo lugar que le aseguraba la corona mundial. En un acto que dejó perpleja a la mayoría de asistentes a la carrera, Collins entregó su volante al argentino, quien mantuvo un ritmo constante, asegurando el segundo lugar y el campeonato mundial.


-“Me dio pena, el ya estaba de salida y yo todavía puedo ganar muchos más, ya verás que si”. Eso fue lo que me dijo cuando lo busqué… gran muchacho.
Mike tira su vaso contra la pared.
-Un gran tonto.

Reuters- La edición 1958 del Gran Premio de Alemania se vio manchada ayer por la pérdida del piloto británico Peter Collins. El subcampeón del 56 estaba dando alcance a Tony Brooks junto a su compañero de equipo Mike Hawthorn cuando perdió el control en una curva y chocó, provocando que el británico salga disparado de su bólido y golpee contra un árbol. Hawthorn, quien presenció el accidente directamente, intentó reanimar a su compañero y amigo sin éxito, pues el fuerte trauma en la cabeza había acabado ya con la vida de Collins.

viernes, 20 de noviembre de 2009

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Mito Adaptado - Prometeo

Toda la vida lo creyeron loco. Siempre experimentando con cables, encerrado en su laboratorio, así vivió este hombre. Con la cabeza en las nubes, llegó a crear inventos maravillosos y a dominar incluso el poder de la madre naturaleza.

El inventor consiguió que las palabras lleguen de un lugar a otro por medio de una caja casi mágica. “Es por las ondas radiales”, explicaba siempre a la gente, la cual no entendía de qué demonios hablaba; para ellos eso era magia y punto. Continuó con sus experimentos locos, apartándose cada vez más de la gente.

Frecuentaba un círculo de amigos también científicos, que muchas veces no podían creer las cosas que su amigo contaba. “Estás loco, ¿cómo vas a controlar la energía del rayo a través de un montón de cables?”, le preguntaban maravillados y escépticos. El inventor sólo se limitaba a un escueto “ya lo verán”.

Uno de esos amigos, quien ya se había ganado una excelente reputación como inventor, fue a visitarlo un día a su taller. Allí descubrió que el inventor había logrado lo que el quería más había fallado en hacer muchas veces: Domar la electricidad a través de un flujo de corriente. “Querido amigo, ¿te das cuenta del potencial de esto?”, le preguntó al inventor. Él respondió con su usual tono de soñador: “Claro, que por fin podremos dar electricidad a todo el mundo. Sólo imagínate, si seguimos desarrollando esta tecnología, la energía será gratuita para todos y jamás se agotará”.

El inventor había domado la electricidad y ahora se la daría a la gente. Su amigo, por otro lado, tenía planes diferentes a los suyos. Una noche, fue al laboratorio del inventor y robó los planos de la maquinaria y las redes de cables que servirían para llevar la electricidad a millones de hogares en el futuro. No pasó una semana hasta que el amigo regresará de manera infame a la escena del crimen. Tocó a la puerta y fue recibido por un inventor demacrado físicamente. No comía ni dormía desde que descubrió que le faltaban sus planos, que sus sueños se habían destrozado.

“Nikola, fui yo quien los tomó”, confesó el amigo. “Algo tan importante no puede estar en manos de un genio loco que cree que la gente merece las cosas gratis, ¡imagina el potencial de esto, seremos millonarios!”. El inventor no entendía por qué su confesión, hasta que le ofreció un puesto como socio minoritario en la futura empresa eléctrica que fundarían. “No Thomas, tu no lo entiendes, nada de esto fue pensado en explotar a la gente”, fue la respuesta del inventor a la propuesta. El señor Thomas Alba Edison se levantó, se puso el sombrero, y, antes de salir por la puerta, soltó un escueto “como quieras”.

Nikola Tesla moriría en la bancarrota y tendría que esperar décadas después de su muerte para recibir crédito por su extenso trabajo en el campo de la electricidad.

Adaptación de un cuento - Patito Feo

Toda la laguna estaba hecha una fiesta por el nacimiento de los hijos de la familia Pato. Mamá Pato recibió muchos regalos y Papá una lluvia de felicitaciones por engendrar con éxito 6 patitos que estaban a punto de empollar. Durante el día fueron saliendo del cascarón los primeros 5. Rubios y fornidos, todos hicieron enorgullecer al padre, quien esperaba con emoción al que sería el menor de la camada. Pasaron horas y horas y nada de nada, el cascarón seguía intacto. En la noche se congregaron todas las familias para ver de cerca el acontecimiento, pero el patito nada que salía.

Por fin a las 3 horas se empezó a mover y a descascarar el huevo. De adentro no salió un pajarillo rubio, sino una bola de plumas negra, fea, con el pico medio torcido. Los asistentes, empezando por el padre, estaban desconcertados. Mientras el patito despertaba a la vida haciendo controsiones, la mente del padre se nublaba con un solo pensamiento, que el imprudente señor Rana se encargó de dar a conocer a todos. “¡Cachudo!”, gritóen medio de risas mientras se echaba al piso . ¿Cómo podía tan horrenda criatura venir de él? La furia lo invadió e hizo lo que todo hombre de telenovela mexicana herido de muerte en su orgullo haría en esa situación, largarse.

Mamá Pato hizo lo que mejor pudo para criar a sus 6 hijos sola, pero siempre tuvo problemas con el pequeño Daniel. Sus hermanos lo culpaban directamente por la marcha de su padre y le hacían la vida imposible. Tantos fueron los malos tratos que recibió Daniel, que al llegar a la adolescencia empezó a andar por un camino de perdición del que pocos salen a salvo: se hizo emo.

Pasaba horas y horas escuchando música suicida-depresiva y escribiendo poesías sobre lo injusta y podrida que es la vida. A sus hermanos no les importaba, total, les daba un motivo más para molestarlo. Su mamá se empezó a preocupar, pues oculto tras un enorme cerquillo su hijito se convertía en un ser cada vez más oscuro.

Un día, mientras iba a la escuela, se cruzó con el sapito reggae. Ninguno de los dos tenía muchos amigos, pues todos preferían escuchar a Rana Montana y a los Lombriz Brothers. El sapito trataba de alegrar a Daniel con las tonadas de Bob Marley, pero para resultaban muy alegres para el patito. Los dos se empezaron a llevar cada vez mejor, y el patito poco a poco fue dejando a un lado la moda emo. El sapito siempre le decía “pa, tú con ese color oscuro deberías ser caribeño”. Eso dio mucho que pensar al patito, quien empezó a cambiar las poesías oscuras por rimas urbanas.

Empezó a ir al gimnasio y vestirse con pantalones inmensos que utilizaba colgando de las pantorrillas, exponiendo su boxer a todo el mundo. Empezó a rapear frente a sus compañeros, y el patito gustaba en las fiestas. De a poco se fue haciendo un nombre en las lagunas de alrededor. Cambió su acento y ahora parecía boricua. Usaba cadenas gruesas y anillos en todos los dedos. El patito se convirtió en una estrella.

Luego de muchos éxitos el patito alcanzó el estatus de leyenda por la vía convencional: un tiro de un pandillero que creyó que una canción insultaba a su pandilla. Su familia lo lloró al principio, hasta que un productor de películas se les acercó para ofrecerles filmar una película sobre el legendario Ducuac Shakur. Su madre aún se lamenta porque sí lo quería, sus hermanos porque no recibieron herencia y el padre porque la película hacía hincapié en que era un cachudo.

martes, 17 de noviembre de 2009

Descripción de mi sala

Es un espacio amplio, con el piso de madera y las paredes blancas. Al entrar después de la casa ha estado desocupada y cerrada por un tiempo, se siente el olor a humedad. Las paredes tienen manchas descascaradas de pintura. Cada sonido produce un eco algo apagado por la falta total de muebles. En el medio reposa un colchón que hace las veces de mi cama y medio tiempo como mueble para ver la televisión. La computadora es la principal decoración de este espacio algo vacío, al que le falta algo. Se siente muy solitario para ser una sala de estar.

Oveja Negra

Hedonismo puro y del bueno

En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
De ahí surgió la tadición de poner cada 7 de enero una velita de cumpleaños a los pies de la estatua. Todo en honor del más grande escribidor jamás nacido en el ombligo del mundo.

domingo, 11 de octubre de 2009

Mito del rugby

Cuenta un antiguo relato que antes del comienzo los hombres estaban condenados a deportes sin corazón. Jugaban en un patio de colegio un grupo de jovenes dioses, entre los cuales estaba Webb, amo y señor de la creación. En un destello de astucia y malicia tomó con las manos el balón de aquel deporte extinto llamado futbol, lo llevó hasta el final de la cancha y lo apoyó en el piso. Había nacido el rugby.

Llevó entonces Webb el buen deporte a las colonias inglesas y dejó en la más lejana un entendimiento supremo del mismo. Por décadas quedaría en un segundo plano ante el mundo, pues la gente encontró momentaneamente na distracción en un teatrillo interpretado por 22 tipos que juegan a darse pataditas y a fingir que les duele el más mínimo golpe.

Los dioses del rugby despertaron furiosos ante esto y empezaron a abrirle los ojos al mundo. El buen deporte llegó a nuevos rincones. Más y más gente se fue sumando y dando cuenta que este era un juego bajado del mismísimo Olimpo. Las masas respondieron al llamado. Honor, cooperación y mucha cerveza fueron los regalos ofrecidos desde arriba al pueblo, que hoy por hoy lucha por difundir la palabra en rincones oscuros y ajenos a lo que es bueno.

Caramelo

Descansa sobre el escritorio sin sospechar lo que está a punto de pasarle. Lentamente tomo cada lado de su envoltura y jalo en direcciones opuestas. El caramelo da vueltas al ritmo de su envoltorio, que se va aflojando y dejando ver lo que hay por dentro.

Cae desnudo sobre mi mano. Es café, ovalado y algo pegajoso por el calor. Lo pongo en mi boca para experimentar su sabor. Es algo amargo porque su sabor salió de un extracto que simula el de las matas colombianas de café.

Lo dejo un rato en la boca para que se suavice y ¡suas! lo trituro sin piedad en pedacitos. Cada mordida es una explosión en mis papilas. Es una sensación diferente a la primera, pues la corteza carece de mucho sabor, sin embargo, el centro contiene una especie de concentrado, que eso sí parece sacado directamente de una mata colombiana cosechada por el mismísimo Juan Valdez

Prometeo

Toda la vida lo creyeron loco. Siempre experimentando con cables, encerrado en su laboratorio, así vivió este hombre. Con la cabeza en las nubes, llegó a crear inventos maravillosos y a dominar incluso el poder de la madre naturaleza.

El inventor consiguió que las palabras lleguen de un lugar a otro por medio de una caja casi mágica. “Es por las ondas radiales”, explicaba siempre a la gente, la cual no entendía de qué demonios hablaba; para ellos eso era magia y punto. Continuó con sus experimentos locos, apartándose cada vez más de la gente.

Frecuentaba un círculo de amigos también científicos, que muchas veces no podían creer las cosas que su amigo contaba. “Estás loco, ¿cómo vas a controlar la energía del rayo a través de un montón de cables?”, le preguntaban maravillados y escépticos. El inventor sólo se limitaba a un escueto “ya lo verán”.

Uno de esos amigos, quien ya se había ganado una excelente reputación como inventor, fue a visitarlo un día a su taller. Allí descubrió que el inventor había logrado lo que el quería más había fallado en hacer muchas veces: Domar la electricidad a través de un flujo de corriente. “Querido amigo, ¿te das cuenta del potencial de esto?”, le preguntó al inventor. Él respondió con su usual tono de soñador: “Claro, que por fin podremos dar electricidad a todo el mundo. Sólo imagínate, si seguimos desarrollando esta tecnología, la energía será gratuita para todos y jamás se agotará”.

El inventor había domado la electricidad y ahora se la daría a la gente. Su amigo, por otro lado, tenía planes diferentes a los suyos. Una noche, fue al laboratorio del inventor y robó los planos de la maquinaria y las redes de cables que servirían para llevar la electricidad a millones de hogares en el futuro. No pasó una semana hasta que el amigo regresará de manera infame a la escena del crimen. Tocó a la puerta y fue recibido por un inventor demacrado físicamente. No comía ni dormía desde que descubrió que le faltaban sus planos, que sus sueños se habían destrozado.

“Nikola, fui yo quien los tomó”, confesó el amigo. “Algo tan importante no puede estar en manos de un genio loco que cree que la gente merece las cosas gratis, ¡imagina el potencial de esto, seremos millonarios!”. El inventor no entendía por qué su confesión, hasta que le ofreció un puesto como socio minoritario en la futura empresa eléctrica que fundarían. “No Thomas, tu no lo entiendes, nada de esto fue pensado en explotar a la gente”, fue la respuesta del inventor a la propuesta. El señor Thomas Alba Edison se levantó, se puso el sombrero, y, antes de salir por la puerta, soltó un escueto “como quieras”.

Nikola Tesla moriría en la bancarrota y tendría que esperar décadas después de su muerte para recibir crédito por su extenso trabajo en el campo de la electricidad.

Sentimiento

Deseo

Quiero lo que no puedo tener. Es lo que siento cuando la veo pasar con sus manos diminutas, su cara de "yo no hago nada" y su clave de fa en un lugar estratégico que dice "sí lo hice".

El modisto

colaboración con un gran colega del periodismo y el rugby pero sobre todo, un gran amigo: Juan Sebastán Barriga

Llevaba poco tiempo como modista. El oficio lo encontró casi por casualidad. El hubiera querido ser encantador de serpientes, pero la dura situación lo obligó a continuar la tradición familiar. Se sentía algo frustrado por las pocas emociones que cortar y coser telas le traía. Hasta el día en que un emisario real llegó a su puerta con un encargó. El jeque Abub necesitaba un nuevo par de pantuflas y el improvisado modista sería el encargado de confeccionarlas. . No tenía mucha experiencia, pero sí un gran encargo.

Trabajó durante días en el calzado real. Experimentó con formas, telas y adornos, hasta que estuvo satisfecho con el producto final. Montó su camello y atravesó el desierto con el pequeño tesoro. Tenía hasta el último jueves del mes para entregar el encargó. Llegando al palacio, quiso hacer la entrega de manera ceremonioso .pero, al sacar las pantuflas de la bolsa, se dio cuenta de que faltaba una.

La desesperación se apoderó del modista, quien tenía todavía un día para encontrar la penda real entre la arena del Sahara. Cabalgó como loco en su camello por, todo el desierto. Cuando no pudo más, retornó al palacio dispuesto a enfrentar su suerte. Cerca de la puerta, una pequeña ventisca reveló la pantufla que había quedado levemente enterada.

El modista se abalanzó sobre ella y la besó; estaba salvado. En la cámara del trono, caminado hacia el jeque se sintió como flotando entre nubes. Cuando mostró las prendas a su majestad se produjo un momento de silencio. El jeque analizó las costuras y los adornos. Miró las pantuflas por todos los lados. Las olio, las manoseo y se las probo varias veces. Al final el jeque dijo a todos los presentes:

- son unas pantuflas muy cómodas y bonitas, pero no me gusta el color. Córtenle la cabeza al modista.

Instrucciones para patear un balón

La esfera de cuero sintético, a la que de aquí en más llamaremos "balón", debe ser colocada en el suelo. Dnado tres pasos hacia atrás se deberá mirar fijamente el objetivo hacia donde irá el balón. Se inhala mucho aire y se exhala bruscamente, mientras se calculan las posibles trayectorias que podría recorrer el balón. Escoge una.

Mirando hacia el balón se deberá elegir un punto de su superficie para aplicar la fuerza del tiro (recuerda que impactar el balón por un lado causará que este forme una curva en el aire en dirección contraria al lado seleccionado). Procedemos a elegir entre el empeine, el borde interno o el externo del pie para patear. El empeine provee más fuera, el borde interno más precisión y el borde externo más efecto.

Habiendo decidido las variables anteriores, se debe proceder a calcular el grado de fuerza a aplicar. Dependiendo de la lejanía del objetivo se aumentará esta fuerza (se recomienda el cálculo de vectores por el métoido del triángulo y no del paralelepípedo por ser muy largo).

Desde nuestra posición (tres pasos atrás, inhalando y exhalando muy fuert, decidiendo las variables y calculando la hipotenusa que forman dos vectores perpendiculares), se procede a tomar impulso. El primer paso determina la potencia, el segundo el equilibrio de la pierna de apoyo. El tercero será la aplicación de fuerza sobrel punto elegido en la superficie del balón con el empeine, borde interno o externo en la cantidad que determinó el cálculo.

El balón generará resistencia al viento, así que si le costara llegar al objetivo, persevere. Aplique un poco más de fuerza. No mucha, sólo la necesaria

El Dinosaurio

Pensó que un puñado de pastillas lo ayudarían a ver igual que los demás. Despertó en un cuarto estéril y el dinosaurio seguía allí.